La distopía de Huxley es en efecto nuestro presente, entre procreación artificial, sexualidad higiénica, ansiolíticos y eutanasia: Control cada vez más preciso de la procreación, que acabará tarde o temprano en la disociación total con el sexo y en la reproducción de la especie humana en laboratorio en condiciones absolutas de seguridad y de fiabilidad genética. Desaparición consiguiente de relaciones familiares, de la noción de paternidad y de filiación. […]. Cuando no sea posible luchar contra la vejez, desapareceremos mediante eutanasia libremente consentida; muy discretamente, muy deprisa, sin dramas. […] La libertad sexual es total, nada obstaculiza el desahogo y el placer. Quedan algunos momentos de depresión, tristeza y duda, pero se tratan fácilmente por vía medicamentosa, la química de los antidepresivos y de los ansiolíticos ha progresado considerablemente. Jean-François Braunstein. La filosofía se ha vuelto loca (Posición en Kindle129-135). LIBRANDA PLANETA. Edic...